Llevo ya muchas semanas dando vueltas a este dicho: “el miedo es libre”. También he recordado otras frases como “el miedo guarda la viña”. Seguro que vosotros conoceréis alguna más.
Las he escuchado muchas veces, sobre todo en estos tiempos de COVID-19, donde el temor parece inundarlo todo. Si bien la precaución hoy en día es fundamental para evitar contagios, el miedo infundado puede producir efectos perjudiciales en nuestra salud.
Voy a hablaros del miedo como una de nuestras emociones básicas y necesarias. Además, te invito a tener otra perspectiva sobre cómo afrontarlo cuando nos supera.
¿Tienes miedo? ¡Sigue leyendo!
¿Es normal sentir miedo?
La respuesta es SÍ. El miedo es una emoción básica, junta a otras como la sorpresa, el asco, la tristeza y la ira. Esto quiere decir que tienen una función adaptiva y de supervivencia.
El miedo adaptativo cumple una función: prestar atención inmediata y focalizada hacia una amenaza inminente. Por lo tanto, es un medio de afrontamiento a situaciones de riesgo.
Si no sintiéramos miedo ante un estímulo real amenazante no seríamos capaces de reaccionar para hacerlo frente. Imagina no tener miedo ante una amenaza inminente, por ejemplo, alguien que de repente se abalanza sobre ti violentamente. No tendrías opción de defenderte o evitar ese ataque. Afortunadamente, esta emoción nos prepara, previene y ayuda a resolver situaciones de peligro.
¿Es lo mismo miedo que ansiedad?
Según Marks (1987) el miedo se produce por un peligro inminente y relacionado directamente con el estímulo que lo genera. Sería el ejemplo que citaba anteriormente, en el que el peligro es real y lo produce la persona que intenta agredir.
La ansiedad es una emoción anticipatoria de algún riesgo indefinido e impredecible. Además, su causa esta menos clara y no hay algo que lo genere tan directamente como en el miedo. También podría definirse como el resultado de los miedos no resueltos. Un ejemplo actual sería alguien que en plena naturaleza y sin otras personas cerca se pone una mascarilla para evitar contagios.
¿Cómo distinguir el miedo excesivo?
Cuando las reacciones ante esta emoción son excesivas, el miedo puede perder su función protectora. Más aún, podría ser perjudicial para nuestra salud física y mental. Así pueden producirse bloqueos emocionales, exceso de activación y conductas evitativas. Como consecuencia pueden llegar a producirse, entre otros, trastornos de ansiedad, ataques de pánico y fobias.
Este miedo desadaptativo y desproporcionado aparece a menudo cuando pensamos:
- en situaciones irreales que a menudo anticipamos o imaginamos
- cosas que nos dañaron en el pasado y creemos que se repetirán
- continuamente en estos temores y no sabemos cómo parar
Puede ser el resultado de evitar constantemente los pequeños retos de nuestra vida y la falta de afrontamiento a las dificultades.
También podemos aprenderlo a través de nuestros padres y familiares, amigos y allegados, y el entorno que nos rodea. De tal manera que sin haber experimentado directamente ese miedo, nos lo pueden transmitir intencionadamente o no. De hecho, muchos niños pequeños tienen todavía miedos irracionales provocados por las alarmantes noticias sobre la pandemia.
El exceso de noticias en televisión, la controversia de diferentes puntos de vista, las noticias falsas en redes sociales crean miedo excesivo. Estamos viviendo constantemente miedos sin un fundamento racional.
¿Qué hago con mis miedos?
A menudo nuestra respuesta normal, y más cómoda, ante el temor es la evitación. De esta manera esquivamos el problema a corto plazo. Con el tiempo aprendemos esta conducta de rechazo al malestar inmediato.
El problema a largo plazo es que el miedo suele hacerse fuerte, nos parece más real y puede llegar a paralizarnos cuando no lo hacemos frente.
Yo te invito a hacer lo que no quieres, a sentirte incómodo, en definitiva, a acercarte a las situaciones temidas. Esta es la mejor herramienta para diluirlo poco a poco: “el afrontamiento”.
Ante momentos de dificultad y miedos te propongo:
- Hacer pausas para tomar conciencia de tu estado físico y emocional. ¿Qué sientes?
- Observar tus temores sin implicarte demasiado en ellos.
- Realizar respiraciones conscientes que te ayuden a centrar tu atención en el momento presente, no en divagar acerca de posibles peligros futuros.
Además, ante el exceso de malas noticias continuas en los medios de comunicación… te propongo la dieta de noticias. Al igual que decidimos hacer dieta ante un excesivo peso corporal ¿por qué no lo hacemos ante la sobreinformación? Por ejemplo: sólo 20 minutos de noticias al día. ¡Seguro que nuestro exceso de miedo disminuye!
Conclusiones
Después de lo que habéis leído ¿seguís pensando que el miedo es libre? Os doy mi opinión: NO. En realidad, nosotros somos los que somos libres y podemos tomar decisiones sobre qué hacer con nuestros miedos. Podemos dejar que sigan creciendo y haciéndose más fuertes, o afrontarlos para conseguir que disminuyan.
Sé que es fácil dar consejos, por eso yo prefiero hacer propuestas que cada uno pueda adaptar a su situación personal. Es importante tener en cuenta que las propuestas y recomendaciones mencionadas son muy generales. Son una base para conocer un poco más cómo podemos afrontar nuestros miedos. Si estas situaciones te superan y no sabes cómo solucionarlas:
El psicólogo sanitario es la persona ideal para hacer un tratamiento personalizado y eficaz.
Si necesitas más información puedes enviar un correo a contacto@luisperrinopsicologo.com
Más información y Bibliografía
(1) Marks, I.M. (1987). Fears, Phobias and Rituals. Oxford University Press.
(2) G. Fernández-Abascal, E., García Rodríguez, B., Jiménez Sánchez, M.P., Martín Díaz, M.D. y Domínguez Sánchez, F.J. (2011). Psicología de la Emoción. Editorial Universitaria Ramón Areces.




